¿Qué es la hipermetropía?

Este defecto refractivo es más difícil de entender, porque aunque se supone que los hipermétropes ven mal de cerca, debido a la gran fuerza de enfoque que tienen nuestros cristalinos, hacen que en algunos casos se pueda ocultar este defecto.

¿Qué es la hipermetropía?

Este es un concepto más difícil de entender que la miopía. Se podría decir que básicamente, los hipermétropes ven mal de cerca y bien de lejos, pero hay veces que consiguen ver tanto en lejos como en cerca o son tan hipermétropes que no pueden enfocar ni de lejos ni de cerca. Te explicamos cómo funciona este defecto visual y qué acarrea el no corregirlo en el momento adecuado con lentes oftálmicas.

Cuando nacemos, nuestros ojos no están maduros del todo y somos, normalmente, hipermétropes. A medida que vamos creciendo, nuestros ojos también crecen intentando hacernos emétropes, sin graduación para que me entendáis.

Se puede considerar que el ojo del hipermétrope es más pequeño o más corto que el ojo normal. Por esto, la imagen que capta se enfoca por detrás de la retina. ¡Ahora viene el truco de magia! Tal y cómo os hemos explicado en el artículo sobre qué es la miopía, en el ojo hay una “lente” que nos ayuda a enfocar tanto para lejos como para cerca. Este zoom de nuestra ojo, en el caso de los hipermétropes, les ayuda a esconder un poco su defecto visual. Decimos que lo esconde un poco porque cuando se tiene una potencia de hipermetropía muy alta o nos hacemos mayores, el cristalino no es capaz de ayudarnos tanto como quisiéramos.

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Por tanto, este ojo pequeño, con córnea normalmente plana y con cristalino en constante esfuerzo, puede acarrear problemas en nuestra visión binocular.

Si vuestro hijo/a tuerce un ojito para dentro o se acerca muchísimo al papel mientras dibuja, tal vez sea el momento de buscar ayuda en vuestro oftalmólogo. No es sólo por estética, si tuerce un ojo es porque tiene que hacer un esfuerzo tremendo para ver por ser hipermétrope; si no que también, al corregir su defecto visual a temprana edad, conseguimos que sus ojos aprendan a ver bien y no llegue a desarrollar “ojo vago”. Hay veces que sólo es un ojo el que no ve bien, pero como normalmente estamos con los dos ojos abiertos no nos damos cuenta de ese defecto. Esto hay que vigilarlo, y sobre todo en niños, para evitar generar amblipía en ese ojo.

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Aproximadamente, hasta los 8 años nuestro cerebro sigue “aprendiendo a ver”, así que hasta esta edad es más eficaz la terapia visual para intentar recuperar un ojo amblíope u “ojo vago”.

En la adolescencia, es más habitual tener problemas de la visión binocular que unido o no a un defecto visual no detectado, aumenta la probabilidad de fracaso escolar en nuestros chavales. La terapia visual, en estas edades, nos puede ayudar a mejorar la musculatura ocular, preparándonos para las épocas de estudio más duras que se nos presentan.

En la edad adulta, los hipermétropes van a ser de los primeros en tener problemas de “vista cansada” o presbicia. Además, a medida que vaya aumentando su “vista cansada”, al perder flexibilidad sus cristalinos, muy probablemente pueda ir aumentando su hipermetropía.


De ahí la importancia de revisarse la vista una vez al año o cada dos años, para confirmar que nuestra visión va bien o si nos empieza a aparecer algún defecto refractivo.


Nuestra vida siempre ha sido dinámica, ahora cada vez más. No dejes que la mala visión a cualquiera de las
distancias frene tu día a día. Revísate la vista en tú oftalmólogo u optometrista de confianza.


Si te ha gustado este artículo y quieres profundizar más o hay algún otro tema que te pueda interesar, indícanoslo en contacto@opticaerrante.com para seguir escribiendo para vosotros.

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